3.9.09




: my generation




Mientras la clase política se daba cita en el Palacio Nacional para aplaudirle sus buenas intenciones al mismo presidente que sitió Ciudad Juárez con miles de soldados y policías federales hace unos meses, Chihuahua registró hoy la jornada más sanguinaria de toda su historia. Fueron 40 ejecuciones que se sumaron a los más de 1,500 asesinatos sólo en este año en esa entidad, cifra sin precedentes, únicamente comparable con los decesos por violencia en Afganistán y a los 4,716 en todo el país este año que alternan la frecuencia de homicidios violentos en Irak. En Ciudad Juárez este día, 23 jóvenes fueron fusilados en un centro de rehabilitación por un escuadrón de sicarios. 17 de ellos murieron al instante. Uno más tarde. Los demás están gravemente heridos. Una generación sin futuro está sirviendo como carne de cañón en esta guerra.



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EL UNIVERSAL
03.09.2009
CIUDAD JUÁREZ, Chih.— Hombres armados con AK-47 ingresaron anoche en un centro de rehabilitación, formaron a las 23 personas que estaban ahí y dispararon contra ellas; asesinaron a 17 e hirieron de gravedad a cinco.
La masacre ocurrió en la colonia Bellavista, a dos cuadras de la Dirección de Tránsito.

La Subprocuraduría de Justicia reportó otros 12 homicidios en Ciudad Juárez ligados al crimen organizado. Ayer la ola violenta en la entidad dejó un total de 40 ejecutados, la cifra más alta de muertos en una sola jornada en la historia delictiva de Chihuahua.

En el país se registraron 52 crímenes ligados al narcotráfico.

A principios de semana el secretario de Seguridad Pública estatal, Víctor Valencia de los Santos, advirtió que los centros de rehabilitación contra las adicciones se han convertido en el semillero de grupos criminales. “En ese tipo de lugares los cárteles están reclutando a jóvenes de 17 a 23 años”, mencionó.

Dijo que para los criminales los casi adolescentes son considerados “desechables”, ya que si pierden la vida o son detenidos por las autoridades rápidamente se tiene a quien los sustituya.

El de ayer no fue el primer hecho sangriento en un centro de rehabilitación en la frontera. En uno de ellos mataron a ocho personas el año pasado.